Me di cuenta de que algo muy oscuro estaba creciendo dentro de mi.
Estaba perdiendo ese pequeño ápiz de inocencia que me unía a mi niña interior. La sentía agonizar desde lo mas profundo.
Dejé morir a ese ser ingenuo que hasta entonces había permanecido intacto. Sentía como ardía por dentro.
Una pequeña llama que se había encendido hace tiempo empezó a extenderse.
Tenia fantasías constantemente acerca de mi misma rodeada de manos anónimas y susurros obscenos.
Sudor, gemidos y el sabor de mil texturas en mi boca.
Un pequeño paraíso construido en un recóndito lugar del infierno.
Una prisión de puertas abiertas.
Me encanta que algo tan breve diga tanto. El detalle de pluralizar en un momento de la historia me parece genial y atrevido.
ResponderEliminar