viernes, 13 de diciembre de 2013

Elevator

El calor era asfixiante.
El poco oxígeno que inhalaba provenia de su aliento.
Podia escuchar casi con total claridad sus latidos, pegado a mi pecho.
Me acarició el muslo desnudo bajo la falda y su lengua buscó la mia.
Ardía. Casi tanto como su prominente miembro entre mis manos.
Sus dedos se abrieron camino entre mis piernas y los hundió en mi húmedo sexo.
Me arrancó un gemido intenso. Y la piel de todo mi cuerpo se erizó, haciendome estremecer y balancear mis caderas al ritmo de sus manos.
Con la otra mano abrió mi blusa, dejando mis pechos al descubierto y su lengua acarició mis duros pezones.
Apreté la punta de su miembro con fuerza, y lo lleve dentro de mi.
Me agarró con fuerza del culo y me embistió contra la pared.
Hasta el fondo. Como un animal enfurecido.
Cada vez más rápido.
Los gemidos, al principio leves se volvieron gritos.
Y los besos suaves, acabaron siendo mordiscos de bestia hambrienta.
Y de repente, algo dentro de mi estalló y se apoderó de mi cuerpo.
Una intensa y placentera sacudida que empezaba entre mis piernas y se expandia hasta la punta de mis dedos.
Grité sin hacer ruido y por un segundo se cortó mi respiración.
Nos miramos a los ojos, exhaustos, acalorados.
Me sonrió y me volvió a besar, esta vez muy despacio.
Me bajo lentamente al suelo de nuevo.
Nos re colocamos la ropa y pulsé el botón rojo.
Aquello se puso en marcha de nuevo.
3a planta.
La puerta se abrió, cogí mi bolso del suelo y antes de cruzarla me giré hacía él.
-A esto exactamente me refería.
Nos vemos en clase.

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